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1. Das clase en IED sobre ‘Energía y ecología del espacio’. ¿Cómo podrías resumir lo que enseñas, o qué es eso de la energía asociada al espacio y la ecología asociada al espacio? 

La energía del espacio es la arquitectura invisible, lo que no vemos pero es tanto o más importante que lo vemos y podemos medir. Es el alma del espacio, frente a lo físico y lo tangible. También como el motor de un espacio que hace que esté vivo. Se trata de entender el espacio donde habitamos como un ecosistema, y sentirnos parte parte de este ecosistema. La ecología se refiere al entendimiento del diseño y los materiales como parte de la vida que creamos y en la que vivimos. 

Siendo menos metafórica y más entendible, les hablo de cómo crear espacios bioclimáticos, que trabajen con los ciclos del sol, agua y tierra, a considerar la sostenibilidad en las decisiones proyectuales. De cómo diseñar y construir con materiales naturales, de forma sana para el planeta y para las personas que lo habitan. 



2. ¿Piensas que, al margen de la situación actual, la manera de concebir el hogar ha ido cambiando en los últimos años, sobre todo con la influencia de redes sociales como Instagram y la posibilidad de acceder a muebles y elementos de decoración más asequibles?

Sí, sin duda internet ha permitido cambios en la estética y la decoración del hogar, llevándonos más al modelo europeo y desligándonos del horror vacui más tradicional, de estanterías llenas de figuritas, fotos y adornos eclécticos, pero también es un arma de doble filo, porque muchas veces acabamos en espacios estándar, viviendas piloto copiapega de Ikea, que no vibran con nuestra forma de ser y de vivir. Y al final, pues uno no se siente del todo a gusto y no sabe por qué. La casa debe ser reflejo de ti debe ser nuestro templo, un lugar en el que sentimos que estamos en nuestro sitio.

La estandarización lleva a una simplificación de las formas de habitar, y no responde a la diversidad de nuestra sociedad, a la multiplicidad de personalidades y formas de vivir. Se necesita un poco más de reflexión sobre las configuraciones de la vivienda, más allá de la estética superficial, y cambios que respondan a nuestra sociedad actual, y viceversa!..la vivienda puede influir en los cambios en la sociedad, también!

Podemos pensar en maneras de concebir el hogar que nos lleven a más cambios en la sociedad, como ocurrió cuando las cocinas empezaron a integrarse en el salón, abiertas, y la mujer a visibilizarse e integrarse más, y el hombre a cocinar más, también. 

Es necesario pensar en cómo cambian las viviendas para adaptarse a otras estructuras de familias, a gente que vive sola, viviendas productivas, viviendas como espacios de juego, de teletrabajo, de relación, homo, hetero o bi, sexuales, mono, bi o tri parentales, de teletrabajo, aumentadas, expandidas o contraídas,  adaptadas a todos los seres vivos que la habitan y en todas sus edades.



3. ¿Qué cosas piensas que son las que más van a cambiar después de la cuarentena respecto a cómo nos planteamos el hogar?

El cambio más evidente es que buscaremos vivir en casas más amplias (que no necesariamente significa con más metros cuadrados), sino de configuración y morfología más expandida, con más espacios conectados con el exterior, más terrazas quizá, o dejar la ciudad y comprar una casa con jardín. Pero si miramos un poco más allá de la evidencia, lo que debe cambiar es la consciencia de que nuestra casa debe ser nuestro hogar. Y recalco ambas palabras: “nuestro” por ser personalizado, y “hogar” por ser el lugar que sentimos como nuestro, el lugar que nos permita tener placer, disfrute o productividad sin saturarnos, que nos potencie como personas, un hogar con alma, con energía y que permita la vida, en el sentido más amplio de la palabra.

Lo que pasa es que no nos enseñan a diseñar y construir considerando las capas más invisibles, pero es fundamental, y este cambio se realiza desde lo sutil,  lo invisible, lo que comentaba antes de la arquitectura invisible relacionada con la energía y la ecología, que es más difícil de entender, pero lo voy a explicar mejor:

Vivir en una casa sana física y emocionalmente requiere dos aspectos: el aspecto más físico, que depende del confort térmico, la iluminación, la ventilación, y el aspecto más etéreo, que esté diseñada de forma que nos permita ser, en toda nuestra esencia, que nos dé calma o energía, que nos equilibre, según la función, el momento o nuestra forma de ser o sentirnos en un determinado momento. Conseguir que en esos momentos nuestra vivienda nos consiga expandir o contraer, dependiendo de la emoción que estemos sintiendo. Eso se consigue con un diseño biofílico, cuidando texturas, materiales, olores y además entendiendo la geobiología del lugar, que ahora explicaré, y que además, todo esto, tiene repercusión directa con nuestra salud física y mental.  

4. Durante este confinamiento han salido a la luz las grandes diferencias entre pasarlo en una casa amplia, con diferentes espacios, luz natural e incluso balcón a hacerlo en un estudio o un piso interior. ¿Piensas que esto va a influir en cómo se planteen las nuevas construcciones, también en el caso de las viviendas más asequibles? 

Sin duda, y ojalá llegase a cambiar incluso la normativa respecto a los balcones y terrazas, pero no sólo influye el tamaño de la vivienda, la luz natural, el confort térmico, acústico y lumínico, la configuración y la altura de techo, también hay otros factores de los que se habla menos y que influyen tanto o más que todos éstos que son evidentes: las electropatías, las geopatías y los materiales, colores, formas… con los que está construida y amueblada. 

Explico estas tres cosas: 

Las electropatías son las radiaciones que ionizan el ambiente y que las causamos con nuestras instalaciones eléctricas no biocompatibles, que generan campos magnéticos que nos desestabilizan, wifis, microondas, y antenas repetidoras, también invisibles, también que nos dañan, afectando a nuestro sistema inmunológico y haciéndonos propensos a más enfermedades. 

Las geopatías, no las provocamos nosotros, aunque en parte sí, porque es una respuesta de la tierra como ser vivo a las radiaciones que le damos, como una esponja, las absorbe y nos las devuelve por las llamadas líneas Hartmann, principalmente, y también a través de las líneas Curry, (sí, como la especia, pero no viene de ahí), los vórtices energéticos y  las chimeneas cosmotelúricas, las vetas de agua subterráneas, que afectan a todas las plantas del edificio y filtraciones de gas radón, que es un gas radiactivo que se encuentra en la tierra, sobre todo en zonas graníticas, y que, de todo esto, es lo único que recoge la normativa española, y muy poco restrictivamente, dicho sea de paso. Estas frecuencias por encima o por debajo de nuestro nivel de vibración como seres humanos nos desestabilizan, y simplemente habría que medirlas y considerarlas en el diseño.

Por último: los materiales artificiales, plásticos, tarimas, muebles de dm lacados, sofás de polipiel, … que se cargan de iones negativos que nos influyen y nos cargan de energía negativa. Las pinturas plásticas nos ahogan lentamente como si viviéramos en una casa tupperware que no nos deja respirar a tope, generan condensaciones, saturan de co2, y esto nos afecta a nuestra salud emocional y nos daña físicamente, lentamente, con los covs y formaldehidos que se desprenden, y nos daña el sistema respiratorio, lentamente, inconscientemente. A pesar de que todo sea bello y de diseño. 

Que por supuesto, es importantísimo, por la salud mental, que el diseño nos acompañe, sintamos nuestra casa como algo bello (y para gustos los colores!), que nos sintamos especiales, que sintamos que nuestro hogar es una expansión de nosotros, la tercera piel, que respira con nosotros, que vibra con nosotros, que nos refleja belleza, que funcionalmente nos permite vivir como queremos, ya sea con flexibilidad de cambiar de configuración con la visita de nuestros padres, o con muebles gadget que transforman un espacio pequeño para que tengamos usos múltiples y funcionales sin multiplicar los requerimientos espaciales. 

Ejemplo de ello puedes verlo en el trabajo que hacemos en Atipical o otros estudios conscientes de todo esto, donde cuidamos estas redes invisibles y estas configuraciones flexibles, como ocurre con la casa Bionsai, que en 12 metros cuadrados se vive en total armonía, o el espacio sintoniza FM, que en 15metros cuadrados permite tener la consulta de un psicólogo, centro de fisioterapia, y habitación de invitados, con sala de espera, y un baño de mínimo que cambia de tamaño como una barriga de embarazada para ser de minusválidos sólo cuando se le necesita.


5. ¿Qué elementos te parecen indispensables para el bienestar en un hogar? ¿Y cuáles sobran o son superfluos?

Indispensables: la luz y ventilación, el confort térmico, la armonía del diseño, la configuración y los materiales ecológicos, superfluos: la televisión.



6. ¿Qué errores sobre distribución de espacio, elección de materiales, iluminación… consideras que son los más comunes en el hogar medio de España?

1.     La compartimentación excesiva de espacios, con la falsa concepción de que una casa con más habitaciones se venderá más cara

2.     los materiales falsos: imitaciones de madera en tarimas plásticas que la gente piensa que está poniendo algo bueno, pero es un suelo  plástico que se carga de iones y nos enerva. 

3.     Las pintura plásticas, supuestamente más fáciles de limpiar y más duraderas, pero que con sus compuestos orgánicos volátiles nos enferman.

4.     la iluminación led convencional, que nos la venden como más barata pero nos afecta al hipotálamo por su parpadeo invisible al ojo pero perceptible por el cerebro.(Lo podeis comprobar grabándola con un móvil) 

Seguiría….pero como me has dicho los más comunes, pues suficiente!

7. ¿Piensas que después de esta crisis van a ganar en importancia la sostenibilidad, el consumo racional de energía… o podrá más la crisis económica y volverán a considerarse cuestiones secundarias?


Creo que ya hay mucha gente despertando y dándose cuenta de que si seguimos en manos de otros, estamos vendidos. En esta cuarentena nos ha contactado mucha gente que quiere no sólo vivir de forma más sostenible con un consumo racional de energía, como dices, sino preparar su vivienda para ser completamente autónomos y autosuficientes: instalar paneles solares y sistemas de reciclaje de agua, mejorar la bioclimática de la casa para no depender tanto de sistemas externos para calefactarla o refrigerarla, … habrá quien piense a corto plazo y quien piense a largo plazo, quien prevea una simple crisis económica y seguirá pensando “que lo arreglen los de arriba” y quien vea que o cambiamos de forma de vida y cuidamos nuestro planeta, o se nos hunde el barco a todos y acabaremos en una crisis energética global mucho más acusada. 

Así que espero y deseo que haya más conciencia y responsabilidad en temas de sostenibilidad y también de ecología, que son dos conceptos complementarios pero no similares, como se trata muchas veces. Sostenible se refiere más al planeta, al consumo de recursos, y ecológico, es con respeto a la vida, que no dañe nuestra salud, que sea biocompatible, o como a mí me gusta llamarlo, que sea arquitectura “biobonica”, que respete la vida de personas y planetas, pero además que sea bonica y nos haga sentir bien emocionalmente!.

Y esta forma de entender la crisis, y no sólo estar preparados para el cambio, sino promoverlo, es lo que me mueve más en las clases que imparto en el IED. Y de hecho,  creo que en este aspecto la apuesta desde el IED por la formación de los futuros profesionales con más conciencia de la sostenibilidad, la ecología y el diseño, de manera integrada, es fundamental y muy acertada, y cada vez más personas apostarán por esta formación más innovadora y más dirigida hacia un futuro mejor para todos. 


8. Algunas voces apuntan a la España vaciada como solución a varios problemas que nos plantea esta crisis, desde la crisis económica a la (supuesta) mayor aceptación del teletrabajo, pasando por la necesidad de mantener el distanciamiento social… ¿crees que esto puede ser una realidad? ¿Empezaremos a valorar otras cosas a la hora de elegir un hogar?

Grandes crisis traen grandes cambios. Ojalá esta crisis nos sirva para cambiar muchas de las cosas que damos por sentadas, aceptemos el teletrabajo, veamos más viable compaginar una vida en un pueblo, conectada a una tribu, una comunidad, un tiempo de relación vecinal más auténtico y salgamos de la vorágine hiperproductiva de la ciudad, el consumismo y el egoísmo individualista. 

Yo he cambiado la vida en la ciudad, por la vida en el pueblo, y el cambio a nivel profundo es relevante. La vida se vuelve más humana, hay más conexión con las personas. Aunque también creo que podemos vivir en la ciudad como en un pueblo, y tener relaciones humanas con los vecinos en la ciudad. Yo así lo hacía en Lavapiés, y te llena el alma. El equilibrio está en que sea igual de productivo vivir en la España vaciada, en un pueblo, o en la ciudad, si podemos teletrabajar con responsabilidad y tener casas biocompatibles en el campo o en la ciudad. 

Paradójicamente el confinamiento y el distanciamiento nos ha acercado en humanidad, sobre todo en las ciudades. Aunque hay de todo, porque las mismas circunstancias a unos les provoca más guerra y rechazo y otros unión y cooperación. Todo depende de cómo nos tomemos las cosas, es física cuántica pura, nuestros sentimientos y pensamientos cambian el mundo y es responsabilidad de cada uno de nosotros. 

Creo que debemos entrenarnos para encontrar oportunidades en los problemas y dejar de lado la queja y el echar la culpa fuera de todo. Es tiempo de mirar para adentro, de introspección, para mirar lo auténtico en nosotros, reinventarnos, fortalecernos y empoderarnos, colaborar más y competir menos, amar más, temer menos, disfrutar más y pelear menos. La vida es una aventura, no una batalla, pensemos más en estrategias co-responsables y menos en guerras viscerales….

Y es tiempo de que pensemos en cómo nuestros hogares nos acompañan en todo este proceso, cómo pueden aportarnos calma, placer y equilibrar nuestros desequilibrios hormonales y energéticos, y no desequilibrarnos más por los tóxicos invisibles en la vivienda. Son cuestiones sutiles pero que está demostrado que afecta mucho a la salud física, mental y emocional, y es hacia donde podemos (porque ya hay evidencia científica de todo esto) y debemos evolucionar y dirigirnos, por el bien de uno mismo y el bien de todos.